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3 de agosto de 2015

No queremos que nos recaten, queremos que nos respeten

El sábado 1 de agosto la Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina realizó un escrache frente a la organización La Alameda. Las Trabajadoras Sexuales fueron a decirle al legislador Gustavo Vera que no son víctimas de trata, que son trabajadoras autónomas.

“Las trabajadoras sexuales queremos tener junto a nuestros hijos acceso a una obra social, poder jubilarnos de lo que trabajamos toda la vida por elección y ser trabajadoras registradas. De esta manera se perseguiría lo que verdaderamente se tiene que perseguir: el proxenetismo y no se cortaría el hilo por lo más delgado que somos nosotras. Al cerrar nuestros lugares de trabajo y expulsarnos a la calle, tenemos que trabajar pagándole a la policía. Ustedes creen que nos salvan? No lo hacen, nos perjudican, nos exponen a mayor vulneración.

Esta será una de todas las veces que estaremos donde se presente Gustavo Vera, no nos importa si no nos quiere recibir ni escuchar, pero las trabajadoras sexuales que él dice que rescató le estamos diciendo a la sociedad en general que de quien verdaderamente nos tiene que rescatar es de Gustavo Vera. ¿Qué se siente hablar por otras? Nosotras no somos ningunas tontas, muchas, gracias al Trabajo Sexual, hemos terminado nuestros estudios secundarios y universitarios y elegimos y volveríamos a elegir ser Trabajadoras Sexuales. No queremos otro trabajo. Si quisiéramos trabajar en una fábrica podríamos hacerlo pero no queremos. Tenemos la posibilidad de ser secretarias, trabajadoras administrativas, pero no nos interesa.

Elegimos trabajar de esto y luchamos por mejores condiciones de trabajo, buscamos ser trabajadoras en blanco y poder acceder a beneficios como: una vivienda propia, créditos, manejar tarjetas como cualquier trabajador. Miren si pedimos gran cosa, pedimos los mismos derechos que tienen ustedes que están acá en la puerta. Gracias por acompañarnos y escucharnos. Tenemos bronca, tenemos bronca porque todas nosotras somos mamás y detrás nuestro hay una familia.

Quizá ustedes creen que cerrar nuestras fuentes de trabajo es una buena política, pero en realidad en la práctica es una mala política. Deberían hablar con nosotras antes de hacer una cacería de brujas, no queremos que nos rescaten, queremos que nos respeten. Así como ustedes tienen una organización que defiende a las víctimas de trata, nosotras tenemos una organización que defiende a las mujeres Trabajadoras Sexuales. Podemos tener un montón de diferencias y no coincidir pero tenemos la certeza de que ustedes nos son nuestros enemigos, el enemigo es más poderoso. El enemigo nuestro es el que ustedes llamaron para que venga acá con tres patrulleros. Ese es el enemigo que se llena con la famosa caja chica del negocio de la prostitución, de la droga, de los abortos clandestinos. Es lamentable que ustedes le sean funcionales.

Tres audiencias le pedimos a Gustavo Vera, jamás nos recibió. Lo tuvimos que venir a buscar acá a su organización de base. No le íbamos a tirar huevos, le íbamos a decir que nos reciba, que escuche la otra parte, que escuche a las supuestas víctimas que no somos víctimas, y si lo somos es de un estado ausente. Cuando el Estado está presente a través de criminalización y persecución policial se genera todo tipo de mercados y de quiosquitos, ¿alrededor de quién?, de la Trabajadora Sexual. Lamentamos pincharle el globo de su fiesta pero creo que ahí adentro la pasaron muy lindo.

Ojala que algún día podamos hacer una marcha juntos en contra de las comisarías que cobran coimas a nuestras compañeras. Ojala que algún día nuestra lucha se unifique y entiendan que hay mujeres que sí decidimos, queremos y vamos a seguir eligiendo este trabajo. También podemos hablar alguna vez sobre qué trabajador elige verdaderamente qué trabajo hacer, podemos hablar, debatir y reflexionar si la empleada doméstica quiere ser realmente eso, podemos debatir sobre el sector de los albañiles y nos vamos a dar cuenta que estamos condicionados por un contexto socioeconómico y político y ahí los trabajadores nos tenemos que unir, no dividir. Cuando nos dividimos como está pasando acá, se hace más fuerte el de afuera, mientras ustedes y nosotras podemos hacer muchas cosas por abolir la explotación sexual y la corrupción policial.

Esperamos que la próxima vez estemos todos sentados alrededor de una mesa discutiendo estas cosas. No queremos acordar en un 100% porque es imposible pero acordemos en algo. No sigan cortando el hilo por lo más delgado, no sigan hablando por las putas. Acá estamos algunas de las que trabajamos en Recoleta, pero a nivel nacional hay más de 80.000 Trabajadoras Sexuales que la están pasando peor. Seguramente mientras nosotras hablamos, hay una compañera en San Juan presa. Allí, están vigentes artículos contravencionales que le permite a la policía encarcelarlas entre 21 a 30 días por el hecho de ofrecer servicios sexuales en la vía pública. Miren si no tenemos tantas cosas por hacer a nivel nacional.

Piensen que somos como ustedes, como las compañeras docentes, como el compañero abogado, bueno, nosotras somos Trabajadoras Sexuales, la diferencia es que nuestro trabajo no está reconocido. Hay muchísimo estigma, discriminación y prejuicios en relación a si está bien o no que explotemos nuestros genitales. Dejemos los prejuicios de lado, acordemos que tanto La Alameda como Ammar estamos en contra de la explotación laboral en cualquier mercado de trabajo y que juntos podemos denunciar, pero no estamos de acuerdo con las cámaras ocultas porque eso es violencia.

Muchas de nosotras tenemos una doble vida y nuestras familias no saben a qué nos dedicamos. Tememos que nos discriminen y que discriminen a nuestros hijos en el colegio. Hacer cámaras ocultas, exponiendo los rostros de nuestras compañeras en los programas de televisión es violencia. No hace falta hacer eso. Los escarches que ustedes hacen en los lugares de trabajo de nuestras compañeras también son violencia. Cuando ustedes están ahí las Trabajadoras Sexuales nos llaman a la Organización diciendo "no puedo salir porque mis hijos no saben". Esa violencia la podemos dejar de lado cuando dejemos de lado los prejuicios.

Ammar es una organización que tiene 20 años, pertenecemos a la Central de Trabajadores. Ustedes pueden ir y los recibimos cuando quieran. Nos sentaríamos a hablar sin cámaras ocultas, porque nosotras no somos la policía, ustedes tampoco. No apliquen esa mala política que no los lleva a nada, o sí, a los hijos de una compañera no le hablen porque se enteraron por televisión que ejercía la prostitución en un bar. Frente a eso qué hacemos, qué contención dan ustedes?.

Hablen con nosotras que somos las verdaderas protagonistas y les podemos hacer un mapeo de los lugares donde sí hay explotación. Por qué no escrachamos las comisarías que les cobran coimas a las compañeras en vez de escrachar un departamento privado donde las compañeras ofrecen servicios sexuales?. No hagan una cacería de brujas. Muchas gracias, nos vamos, nos vamos a trabajar ahora. Estamos orgullosas de ser Trabajadoras Sexuales, de ser putas y no le tenemos que pedir perdón a nadie por ofrecer un servicio sexual. Muchas gracias, no les queríamos pinchar el globo, pero queríamos que nos escuchen. Hicimos todo, fuimos a la legislatura, fuimos cuando se presentó la comisión de trata donde Gustavo Vera es el presidente, pedimos la palabra para que él nos recibiera y hasta el día de hoy seguimos esperando. Así como lo hemos hecho acá, vamos a seguir hablando con todas las organizaciones que creen que la prostitución no es trabajo porque si hay alguien que tiene el poder de la primera persona, esas somos nosotras. Muy buenas noches”

Georgina Orellano, secretaria general de Ammar Nacional
Sede de La Alameda, 1 de agosto de 2015

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