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Otra provincia que se suma a la persecución indiscriminada de nuestra actividad
27 de agosto de 2012

La prohibición no es la solución

Con la excusa de combatir la trata de personas, el Gobierno de Tucumán sancionó ayer una ley para cerrar las whiskerias y locales nocturnos en esa provincia. De esta manera se suma a la larga lista de provincias que tomaron estas medidas, perjudicando la fuente de trabajo de muchas trabajadoras sexuales.

Con la excusa de combatir la trata de personas, el Gobierno de Tucumán sancionó ayer una ley para cerrar las whiskerias y locales nocturnos en esa provincia. Así, los herederos del dictador Antonio Bussi siguen sus principios. Lamentablemente, aún después de su muerte, consigue realizar su legado ideológico. La provincia de Tucumán nos muestra lo vigente que están los ideales de aquellos que sembraron el terror y la muerte en nuestro país, como bien aprendió Bussi en la escuela de las Américas de EEUU, país que dice combatir el Terrorismo internacional, el narcotráfico y las redes detrata, cuando es el principal beneficiado de estos negocios. Los legisladores tucumanos cayeron en esa moda: la de combatir la trata (algo que EEUU viene financiando desde 2004 a esta parte) y la de prohibir el funcionamiento de locales de diversión nocturna
porque se supone que la existencia de esos lugares promueve la trata de personas. Con ese criterio habría que prohibir el funcionamiento de locales para industria textil dado que está comprobado que la mayor parte de las personas en situación de trata son empleadas por estas industrias.

Se mezclan varias situaciones detrás de estas prohibiciones, pero lo que podemos asegurar es que este tipo de medidas, como la del rubro 59 tomada por nuestra presidenta hace ya un año, no ayudan a terminar con la trata, sino que refuerzan los circuitos de poder que se apropian del negocio, ya que conviven con funcionarios judiciales y políticos que generan una industria de la protección a los locales que acepten pagar la coima. Además la prohibición no es la solución, ya que el cierre de whiskerias y cabarets no garantiza que se termine con la actividad, al contrario, se van a encontrar nuevos caminos, por ejemplo trabajar en bares, gomerías, peluquerías, etc.

Si en realidad quisieran terminar con la trata de personas y la esclavitud sexual no deberían cerrar locales habilitados para la diversión, sino que deberían detectar donde se cometen estos delitos y caer con todo el peso de la ley a quienes delinquen.

También estamos atravesadas por grupos moralizantes que no aceptan que haya mujeres mayores de edad, que por consentimiento propio, optan por el libre ejercicio del trabajo sexual, y utilizan la lucha contra la trata para, en realidad, vulnerar nuestro derecho a trabajar, convirtiéndose en mujeres y varones que ejercen una clara actitud patriarcal y que no nos respetan y nos entregan a las mafias.

Como el resto de la población luchamos por terminar con la trata de personas; hemos puesto el cuerpo en esa lucha, lo que nos costó la vida de nuestra compañera Sandra Cabrera, pero también exigimos no mezclar nuestro trabajo con este delito para no victimizar a quienes no somos tratadas.

BASTA DE MEDIDAS DE DOBLE MORAL!!!!!!!!!

BASTA DE HIPOCRESIA!!!!!!!!!!!

EN EL CODIGO PENAL EXISTEN HERRAMIENTAS SUFICIENTES PARA ENCARCELAR A QUIENES COMETEN DELITOS!!!!!!!!!!

QUEREMOS QUE NOS RESPETEN NUESTRO DERECHO A TRABAJAR !!!!!!!!!!!

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